Pompeyo

Cneo Pompeyo Magno, en latín Gnaeus o Cnaeus Pompeius Magnus, fue un político y general romano, nacido el 29 de septiembre del año 106 a. C., hijo de Cneo Pompeyo Estrabón. Murió refugiado en Egipto, donde fue asesinado el 28 de septiembre del año 48 a. C.

De ideas conservadoras, al igual que su padre, Pompeyo no simpatizaba con el régimen popular que se había establecido en Roma tras la marcha del general Lucio Cornelio Sila a Oriente. Pompeyo supo ganarse el aprecio de Sila gracias a su arrojo y sus dotes militares, lo cual provocó la envidia de Craso. De hecho, Pompeyo se divorció de su primera esposa, Antistia, para casarse de nuevo con Emilia, la hijastra del dictador.

Mientras Pompeyo se enfrentaba con Sertorio, un nuevo conflicto amenazaba a la República Romana: la rebelión de Espartaco, que estalló en Capua en el 73 a. C. Los esclavos vencieron repetidas veces a las legiones y sembraron el terror en Italia. Espartaco atacó a Craso en Apulia, siendo completamente derrotado, y Pompeyo llegó a tiempo para destruir una banda de unos 5.000 esclavos que habían quedado aislados.

En el año 67 a. C. Pompeyo expulsó a los piratas que hacechaban las costas de Italia y de Sicilia en cuestión de seis semanas, luego fue a Roma a darse un descanso, dirigiéndose luego a Grecia desde donde los desbarató en cincuenta días, más tarde los arrinconó en Cilicia y perdonó a todos los que se rindieron, les obligó a entregar su capital y luego los diseminó por todas las ciudades de Asia.

En el apogeo de su gloria, Pompeyo regresó a Roma y licenció su ejército en el 61 a. C. Se presentó ante el Senado pidiendo la aprobación de su política en Oriente y el reparto de tierras entre sus veteranos como recompensa. Para su sorpresa, el Senado se negó a aceptarlo.

Luego de la llamada Segunda Guerra Civil, Pompeyo el Grande huyó hacia la costa del Egeo escondiéndose de los cazarrecompensas que le pisaban los talones, con la intención de pedir ayuda a Ptolomeo, el faraón de Egipto, un niño de 12 años.

Tras tomar tierra, un renegado romano desenvainó su espada y atravesó a Pompeyo, que acto seguido soportó una lluvia de puñaladas, llevándose con las dos manos la toga a la cara. Cornelia y el resto de los tripulantes de la pequeña flota observaron los sucesos impotentes desde el mar, sin poder hacer nada. Acto seguido Pompeyo fue decapitado. La cabeza fue enviada a Roma por César y enterrada con honores. Su cuerpo fue rescatado e incinerado según Plutarco por un veterano de las primeras campañas de Pompeyo junto con uno de los libertos de Pompeyo. Una vez incinerado el cuerpo apilaron un montón de piedras en el lugar, pero las dunas pronto lo hicieron desaparecer.

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