Archivo de la categoría ‘Bandolerismo en España’

El Tempranillo

Viernes, 24 de Octubre de 2008

José María Pelagio Hinojosa Cobacho llamado “el Tempranillo” (en la pedanía de Jauja en Lucena, Córdoba, 21-24 de junio de 1805 - Alameda, Málaga, 23 de septiembre de 1833) fue un bandolero español rebelde y liberal que actuó en Sierra Morena.

Nació en una pedanía de Lucena llamada Jauja en la provincia de Córdoba. Era hijo de Juan y María, los cuales eran jornaleros, al igual que sus abuelos. José no tuvo estudios y desde muy niño tuvo que trabajar como jornalero junto a sus padres y al servicio de un señorito de la zona.

Con tan solo 15 años empieza su vida como bandolero. La causa de tal modo de vida se encuentra en el día 29 de septiembre de 1820 en la romería de San Miguel en donde mató a un hombre. El hecho se sabe y debe huir, ya que la pena impuesta para este delito es la de la muerte en la horca. Cogió el primer caballo que vio y se lanzó a los montes de Sierra Morena para sobrevivir.

En su primeros años como bandolero se dedicó al contrabando y se incorporó a la banda de los Siete niños de Écija, los cuales se ganaban la vida robando a todos aquellos que se encontraban por la sierra. Aquí fue donde le apodaron “el Tempranillo”, tal vez por lo pronto que tuvo que huir de la justicia.

En 1825 con 20 años ya le seguían 14 hombres, todos mayores que él. Cualquiera que pasara por Sierra Morena tenía que vérselas con él y su banda. Sin embargo, se le conocía como “el bandido bueno”, ya que era capaz de repartir más dinero a sus compañeros que a él mismo y si un pueblo estaba en situación precaria, él daba grandes dineros a cambio de refugio. Aparte de sus asaltos y delitos, se demostró que no era perverso ni asesino despiadado, como otros bandoleros conocidos. Por ejemplo, trataba muy bien a las damas a las que robaba. Cuando asaltaba a un carruaje era el primero en ayudarlas a bajar ofreciendo su brazo, luego se las llevaba a la sombra y les iba quitando las joyas mientras decía: Una mano tan bella no necesita estas alhajas, y las damas suspiraban por él.

Muchos de los huidos de la justicia se unían a él y llegó a contar con 50 hombres, entre ellos, “el Lero”, “el Venitas”, “el de la Torre” o “el Veneno”. Muchos de ellos eran héroes de la Guerra de la independencia.

En agosto de 1832, Fernando VII dio el indulto a todos aquellos que quisieran servir a la ley y ser libres, liquidando a todos los bandoleros que no se unieran a la propuesta. En plena lucha entre bandoleros, el día 23 de septiembre, “el Tempranillo”, cerca de una hacienda que tenía en Alameda, se topó con una emboscada de un antiguo compañero, “el Barberillo”, quien le disparó hiriéndole mortalmente poniendo fin a su vida con 28 años.

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Bandolerismo en España

Lunes, 6 de Octubre de 2008

El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se origina en regiones donde la miseria y la injusticia se han cebado especialmente con algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado.

En España y durante el siglo XVI hubo dos grandes focos de bandolerismo, el andaluz y el catalanoaragonés; El mismo Fernando el Católico organizó una campaña contra los bandoleros de Aragón en 1515. El fenómenos se reprodujo también en la piratería marítima, porque muchos piratas moriscos asediaron las costas mediterráneas de España. Era habitual despeñar a sus víctimas en barrancos hondísimos para que no quedara huella alguna de los crímenes.

En el siglo XIX tuvo lugar el apogeo de este tipo de delincuencia, surgida de las cuadrillas de guerrilleros o brigantes en la Guerra de la Independencia que, al terminar, se encontraron sin poderse asimilar al ejército regular.

Lejos de la violenta realidad, normalmente, la literatura, la televisión y el cine han dado una visión romántica del bandolero, similar a lo que sería en la tradición anglosajona la figura de Robin Hood. Dan la imagen del bandolero que roba con un fin social, siguiendo, el lema clásico, Robar al rico, para darle lo robado al pobre, o sea, una forma a las bravas de hacer un reparto equitativo de la riqueza. En este sentido, el bandolero es un héroe popular. Los rasgos más destacados de los bandoleros son la gran habilidad mental y física.

El que es considerado como el último bandolero, Pasos Largos, murió el 18 de marzo de 1934.

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Francisco Jiménez Ledesma “El barquero de Cantillana”

Lunes, 6 de Octubre de 2008

Curro Jiménez es el nombre novelesco que recibió el bandolero conocido como “el barquero de Cantillana” o “Andrés El Barquero” (apodo heredado de su padre Andrés López Muñoz), aunque su verdadero nombre fue Francisco Jiménez Ledesma.

Nació en Cantillana en 1819 y, según cuenta la leyenda, murió a tiros por la Guardia Civil el 6 de noviembre de 1849, tras ser delatado por algunos de sus compañeros. Murió de un tiro en la cabeza mientras él y su banda luchaban contra la Guardia Civil, tras haber sido esta conducida hasta su escondite en la Serranía de Cazalla por uno de sus compañeros que había sido capturado mientras deambulaba por el monte.

Pertenecía a una humilde familia de barqueros. Por pleitos con la justicia (al parecer por culpa de un crimen pasional) tuvo que huir a la sierra convirtiéndose en bandolero, que según la leyenda de la zona, robaba a los ricos para repartirlo a los pobres.

Su vida inspiró la serie de TV Curro Jiménez, ficción sobre el bandolerismo andaluz decimonónico de gran éxito en la España de la Transición.

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