Archivo de la categoría ‘Miguel Ángel’

Historia del David de Miguel Ángel

Jueves, 18 de Diciembre de 2008

El David es una obra realizada por Miguel Ángel Buonarroti entre 1501 y 1504 por encargo de la Opera del Duomo de Florencia.

En julio de 1496 Miguel Ángel se traslada a Roma por primera vez donde el Papa Julio II le encarga la famosa Pietà del Vaticano. De regreso a Florencia la Opera del Duomo le encarga el “David” que realiza de 1501 a 1504. Es una escultura tallada en mármol de Carrara, con una altura de 4,09 metros que representa el cuerpo desnudo de un varón en la adolescencia con todos los músculos de su cuerpo aparentemente tensionados. El bloque de mármol que le proporcionaron era muy estrecho y defectuoso, que fue dejado a la intemperie en el patio de obras de la Catedral de Florencia durante más de 40 años, y abandonado precedentemente por Agostino di Duccio en 1464 y Antonio Rossellino en 1476, algo no habitual en las obras de Miguel Ángel ya que era él mismo el que elegía el bloque de mármol con el que iba a trabajar; este factor está considerado hoy en día como uno de los responsables del deterioro acuciante que presenta la obra, que se va agravado por el gran desgaste ambiental que supone el número de visitantes que soporta cada año.

El David se nos muestra con una expresión desafiante en el rostro, a la espera de divisar a Goliat, dirigiendo la vista hacia un punto determinado. Miguel Ángel logró una gran perfección anátomica, vigor, vitalidad y belleza fusionando la armonía y la belleza clásica con la expresión, el significado y el sentimiento. Para ello sobredimensiona la cabeza, la gira un poco (evita la frontalidad) y da una mirada expectante y segura, concentra el vigor en la robustez de su mano también sobredimensionada (abultada; el gigantismo es típico de Miguel Ángel), presentado el cuerpo una disposición en zig-zag. La obra ha pasado a la posteridad como patrón estético de anatomía y canon de belleza. Los especialistas consideran que esta escultura es perfecta en el sentido de las proporciones ideales del hombre, pues la cabeza representa un octavo del resto del cuerpo y el conjunto de la escultura mantiene el equilibrio total.

Aunque fue concebida para estar en un lugar elevado estuvo hasta el año 1947 situada en la entrada del Palacio de la Señoría, como símbolo de libertad de la República Fiorentina, hoy se conserva en la Galleria dell’Accademia de Florencia para evitar su deterioro por las inclemencias del tiempo. En la Piazza de la Signoria existe una copia de la escultura en el lugar donde ésta se ubicaba antes del traslado para evitar que fuera dañada por la polución.

+ info

Miguel Ángel

Jueves, 30 de Octubre de 2008

Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (Caprese, 6 de marzo de 1475 – †Roma; 18 de febrero de 1564), también conocido en castellano como Miguel Ángel, fue un escultor, arquitecto y pintor italiano, considerado uno de los más grandes artistas de la historia. Miguel Ángel (llamado Michelangelo), fue uno de los artistas más reconocidos por sus esculturas, pinturas y arquitectura.

La obra de Miguel Ángel, celebrada por sus contemporáneos como el punto culminante del arte renacentista, fue también su dramática conclusión. Sus esculturas, sus pinturas y su arquitectura, fueron admiradas más allá de todo límite, consideradas como creaciones superiores a las de los antiguos y por encima de la naturaleza misma. Pero Miguel Ángel estaba todavía vivo cuando se inició la polémica, entre los apasionados exaltadores de su arte y sus detractores, que condenaban la falta de medida y de naturalidad, contraponiendo su fuerza a la gracia y la elegancia del arte de Rafael.

Fundamental en el arte de Miguel Ángel es su homosexualidad, amor por la belleza masculina, la cual sabe plasmar perfectamente y con gran erotismo a diferencia del cuerpo femenino, que no lo sabe pintar. Esto se puede ver en los frescos de la Capilla Sixtina, donde Eva tiene cuerpo muy rudo y masculino. Lo atraía tanto estética como emocionalmente. Tales sentimientos le causaban gran angustia, y expresaba la lucha entre los ideales platónicos y el deseo carnal en sus esculturas, dibujos y poesía ya que también entre otros logros Miguel Ángel fue el gran poeta lírico italiano del siglo XVI.

Miguel Ángel, quien frecuentemente era arrogante hacia los demás y estaba continuamente insatisfecho consigo mismo, pensaba que el arte se originaba en la inspiración interior y en la cultura. En contradicción a las ideas de su rival Leonardo da Vinci, Miguel Ángel vio a la naturaleza como un enemigo al que hay que superar. Las figuras que creó están de ese modo en movimientos forzados, cada una en su propio espacio aparte del mundo externo.

Para Miguel Ángel, el trabajo del escultor es liberar la forma que, según él creía, ya se encontraba dentro de la piedra. Esto puede verse de manera más vívida en sus figuras sin terminar, las cuales para muchos parecen estar luchando por liberarse a sí mismas de la piedra. La falta de acabado en sus esculturas se debe a que le desagradaban a medio trabajo y las dejaba sin terminar.

Su proyecto de la basílica Vaticana en la que trabajó durante casi veinte años de su vida simplifica el proyecto que ideó para la misma Bramante, si bien mantiene la estructura en cruz griega y la gran cúpula. Miguel Ángel creaba espacios, funciones englobadoras de los elementos principales sobre todo la cúpula, elemento director del conjunto.

Como pintor, tuvo honda influencia en la generación posterior manierista. Tintoretto se ve influido por su dibujo, las formas anatómicas de los cuerpos y sus torsiones, escorzos y posturas forzadas.

Por lo que se refiere a la escultura, su David representó no ya una vuelta a modelos de la Antigüedad grecolatina sino que, por primera vez, se realizaba una obra que los superaba. Muchas de sus obras están inacabadas (non finito, en italiano), pero debe diferenciarse entre aquellas en las que el autor, intencionadamente, dejaba partes sin hacer, como los tondi Taddei y Pitti, de aquellas otras que no llegó a acabar a causa de factores externos.

Como poeta, Miguel Ángel, ha dejado unas trescientas composiciones que ocupan un puesto destacado en la lírica del siglo XVI, destacando su tono enérgico y austero y una continua tensión hacía una ardiente inmediatez expresiva.

+ info